miércoles, 24 de mayo de 2017

Te lo perdiste


Te perdiste ir andando de Parla a Madrid, concentrarte ante el museo Reina Sofía y asistir a la lectura del manifiesto. Te perdiste una de las ocasiones más dignas de la historia de Parla, tu ciudad. Te perdiste madrugar un sábado y sumarte a familiares, amigos, conocidos y desconocidos, ciudadanos dispuestos a emprender una marcha de veintidós kilómetros. Te perdiste sentir el apoyo de automovilistas que tocaban el claxon de sus coches al pasar junto a nosotros por la autovía, incluso te perdiste al triste que gritó "¡la que estáis liando!". Te perdiste la visión de una fila de personas caminando y charlando, haciendo fotos y grabando vídeos que inmediatamente salían despedidos por toda la red. Te perdiste pasar por Getafe y Villaverde y ver que se sumaban más personas y que todo el grupo continuaba hasta Madrid infatigable. Te pediste tener que explicar a algún curioso el motivo de la marcha y te perdiste la emoción de recibir el apoyo y el aplauso de las personas que nos veían avanzar por las calles de la capital. Te perdiste una mañana espléndida, soleada y tibia, de chalecos reflectantes, gorras y sombreros, agua y fruta, sonrisas y orgullo. Te perdiste una ballena azul sobre una furgoneta. Te perdiste un comunicado impresionante y un aplauso cerrado, y gritos y proclamas llenos de sentido, dignidad y rebeldía. Te perdiste un bocadillo de calamares y una cerveza. Te perdiste la ocasión de participar en una movilización ciudadana, surgida y alimentada por ciudadanos, no por el gobierno ni por los partidos. Te perdiste una movilización ciudadana no sólo al margen del gobierno, sino a pesar del gobierno. Te perdiste la ocasión de ser una persona más, de disfrutar del esfuerzo realizado, del trabajo en común, de marchar con tus vecinos y vecinas a la sombra de una única bandera y un único lema, la cola de una ballena que pide auxilio. Te perdiste dejar en evidencia a quienes no se dan por aludidos, a quienes se niegan a utilizar los recursos de que disponen. Te perdiste dejar la huella de tu zapato en su rostro, o en su culo, paso a paso. Te lo perdiste, pero estás a tiempo. Habrá más.


martes, 23 de mayo de 2017

Islandia


IV

En coche de alquiler
cose la isla puntada a puntada
hasta completar el círculo.
La tela entonces muestra 
su estampado indescriptible.
Pero el viajero ya descansa mirando al cielo,
al cielo nocturno
cuyo estampado se desgrana 
en auroras
que no podrá recorrer
más que con la mirada
y el recuerdo.

(Bueno, y el móvil, que ya ha sacado y que dispara...)




domingo, 21 de mayo de 2017

Desde la bici


Domingo 21 de mayo de 2017, 13 h. Alrededores de Parla.


Qué tiene el tren
que aun detenido 
y solo es un gigante.



sábado, 20 de mayo de 2017

Islandia


III

La nieve como segunda piel
o como epidermis real
de una tierra ardiente.
La nieve y el hielo, como la cara 
de unos dioses inclementes pero hermosos.
Y un ser humano diminuto
palpa esa piel esa cara
y las hace propias,
con y sin flash.




viernes, 19 de mayo de 2017

Islandia


II

Llueve el agua que después surcará la tierra
en infinitas grietas líquidas,
se precipitará en cascadas eternas
y lavará este suelo de fuego con meticulosidad sin tiempo.
Llueve el agua que el viento revuelve y trastorna
en todas las direcciones posibles,
mientras un individuo diminuto 
se empeña en capturarla
y embotellarla
para después beberla
con la satisfacción de un trampero legendario.



sábado, 13 de mayo de 2017

Islandia


I

Una grieta se abrirá en la tierra
y el agua la surcará,
y será caliente el agua 
y también helada,
porque será el agua de la tierra.
Un individuo, diminuto,
observará todo desde un mirador propicio
y aceptará de buen grado
su pequeñez humana
ante la inmensidad de un paisaje que,
sin embargo,
logra introducir bien plegadito
en su teléfono móvil.



jueves, 27 de abril de 2017

SOmoS Parla


La leyenda habla -parla- de una ballena en la laguna. La ballena ha sido tomada como metáfora de nuestra ciudad por la plataforma Urge Parla, con la doble intención de denunciar el lamentable estado en que se encuentra y actuar para sacarla del envaramiento en que se halla. Parla tiene una deuda de 700 millones de euros, un alto índice de paro, un buen número de familias sin recursos y al borde de la exclusión, mínimos recursos habitacionales, culturales o sanitarios para atender a sus más de 125000 habitantes. Tiene un Plan integral de garantía de los derechos de la ciudadanía aprobado en Pleno hace un año, pero del que no sabemos nada de nada. Tiene un futuro nefasto... Bueno, parece que todo lo que Parla tiene se expresa en sus carencias, en lo que no tiene, y son tantas que se pueden reunir en una sola: Parla necesita urgentemente los recursos de los que carece. Los parleños pagamos nuestros impuestos, trabajamos, contribuimos como cualquier ciudadano de cualquier otra parte al mantenimiento y desarrollo de nuestra localidad, de nuestra región y de nuestro país. Gracias a ese esfuerzo, los políticos de turno hacen y deshacen desde la localidad, la región y el país, y con absolutamente ninguna responsabilidad, a pesar de ser absolutamente responsables, sumen a los parleños en la carencia mencionada, que genera la pobreza, que da lugar al agravio, porque si bien las tres administraciones son cómplices de una gestión indecente e insensata, las sanciones recaen íntegramente sobre los ciudadanos y sobre los servicios y los recursos a que tenemos derecho. Lo dijo alguien el otro día en una asamblea informativa. Ya no hay excusas para no movilizarse, porque si no nos agita la situación de nuestro vecino, nos debería agitar al menos nuestro propio bienestar y el de nuestras familias. Por esto marchamos el día seis de mayo desde Parla hasta Madrid. Por esto deberíamos ser cientos (ay, miles) quienes marchásemos juntos, formando la silueta de una ballena, una enorme ballena indignada y rebelde que reclama lo que le corresponde por derecho propio. 


 

jueves, 23 de marzo de 2017

Plenos


El Pleno municipal es el órgano representativo, por excelencia, de la voluntad política de la ciudadanía, que tiene en él a sus representantes electos y en él se toman las decisiones que rigen la vida del municipio... Al menos esto era así hasta la aparición de las juntas de gobierno local, esa aberración de la democracia. El Pleno municipal debería ser un espectáculo, en el buen sentido de la palabra, una exhibición pública del trabajo desarrollado por los ediles, donde éstos demostrasen sus dotes de análisis, argumentación, elocuencia..., donde expresasen sus posiciones, sus disconformidades, sus denuncias... Pero lamentablemente, el Pleno se ha convertido en algo tedioso, protocolario y, en ocasiones, un espectáculo lamentable.
Generalmente, las votaciones del Pleno no hacen más que ratificar lo ya sabido y decidido en las comisiones previas, por lo que su interés radica principalmente en la exposición pública de la actitud de los diferentes grupos políticos ante los asuntos previstos en el orden del día. Y en esto fue en lo que me sorprendió el Pleno celebrado el pasado 9 de marzo. 
El uso machista de la expresión "aunque la mona se vista de seda, mona se queda" fue el detonante de un hermoso despliegue lingüístico que abarcó una larga disertación sobre su significado, un ingenioso ejercicio literario salpicado de refranes, con la fábula de Tomás de Iriarte a la cabeza, y la referencia a Erasmo de Rotterdam y su Elogio de la locura.
El uso machista del refrán hecho por un edil para atacar a una edil, algo traído por los pelos (desenterrado, más bien, en vista de la fecha en que ocurrió la cosa), se convirtió en una exhibición completísima de oratoria (aunque leída, es cierto, y no aprendida), con argumentaciones, citas, ironía..., expresión de un trabajo previo importante de documentación y elaboración, sin duda.  Fue media hora de gran altura.
Conclusión: cuando quieren, pueden. Falta sólo que quieran lo mismo para lo importante.



lunes, 27 de febrero de 2017

Imbéciles


El imbécil que arranca quemando neumático. El imbécil del intermitente: el que no lo da y el que lo da cuando ya está haciendo la maniobra y hace imbéciles al resto. El imbécil del aparcamiento: que aparca en doble fila tapando un sitio libre, que aparca en medio del enorme sitio libre, donde cabrían dos coches, que aparca en las esquinas (suele ser el imbécil del furgón), que aparca entre dos plazas perfectamente delimitadas (imbécil en batería). El imbécil sobre la marcha: en ciudad, circula entre dos carriles, “regatea” a los demás para adelantar unos metros antes tener que detenerse en el semáforo, asoma demasiado el morro en un cruce, porque siempre mira al otro lado, no pone las luces hasta que es noche cerrada sin farolas; en carretera, se pega a nuestro culo vayamos a la velocidad que vayamos, se abona al carril izquierdo, vaya a la velocidad que vaya, circula por el arcén cuando hay retención, adelanta cuando hay caravana, nos adelanta para, inmediatamente después, circular a nuestra misma velocidad, acelera cuando va a ser o está siendo adelantado (pariente del anterior), frena en todas las curvas (imbécil de secano o de regadío, según climatología). El imbécil sensorial: del claxon, pde las luces, del volumen de la música, del semáforo. Y el imbécil peatonal: del paso de cebra, del charco, de las aceras... Imbécil invasor agresor. Quedan excluidos de esta tipología imbécil los taxistas, repartidores y motoristas, porque el oficio, en unos, y el vehículo, en otros, facilitan enormemente la caída en la imbecilidad, salvo honrosas excepciones, ojo, y merecerían un estudio exclusivo. Por lo demás, todos los conductores somos susceptibles de imbecilidad. Y el carácter inclusivo del masculino lo dejo a criterio de las personas lectoras.



sábado, 18 de febrero de 2017

miércoles, 1 de febrero de 2017

lunes, 30 de enero de 2017

Las personas de Johnson


Hijo de Jesús
Denis Johnson
Edición: Mondadori, 2013
Traducción: Rodrigo Fresán



Es el segundo libro que leo de este autor. El anterior fue la novela corta Sueños de trenes, no reseñada aquí, que me dejó completamente deslumbrado. En esta ocasión son cuentos, un registro más, y la sensación es parecida.
Los relatos de este libro bien podrían ser los capítulos sueltos de una novela (de hecho, al principio se mencionan tres personajes qua aparecerán más adelante). Comparten espacios y personajes, estilo y referencias, de un universo común, definido por los márgenes sociales, las drogas, la violencia, la pobreza, personas que se buscan la vida, que trabajan en lo que pueden, van a desintoxicación, beben y se drogan, besan y merodean... Me llama la atención, y me gusta, que la sociedad retratada en estos relatos sea esa, quiero decir que no sea esa contrastada con la otra, la acomodada, la estable, la de las personas con nómina a fin de mes, familias perfectamente estructuradas, hipoteca y compromisos. La sociedad que vemos en Hijo de Jesús es la invisible, la pobre y sórdida, plenamente. Los individuos que habitan en estas páginas, como las peripecias que ocurren, son así por ellos mismos, no en comparación con otros y otras circunstancias. Parece querer decirnos que existen mundos así, completamente así, con su tristeza y su cotidianidad propias.
Los relatos están narrados en primera persona, con una limpieza y a la vez una complejidad pasmosas, reproduciendo diferentes registros en unos diálogos extraños y sórdidos, como el ambiente, pero sin regodeos, con la sensación de que deben ser así, “porque la vida es así”.
Definitivamente, me gusta Denis Johnson y os lo recomiendo, no os lo perdáis.



martes, 24 de enero de 2017

Estadísticas Feli


Mi vecina Felicidad, Feli, llega exclamativa. "¡Ay, las estadísticas! ¡Ay, las estadísticas de la lectura!". La causa es la publicación del informe La lectura en España 2017, editado por la Federación de Gremios de Editores de España. Como el informe completo hay que solicitarlo a la Federación y sólo se difundirá gratuitamente poco a poco en internet durante los próximos meses, Feli se ha dedicado a contrastar la información recogida en diversos medios de comunicación. "Y ése ha sido mi error", se lamenta, "porque no hay por dónde cogerlo. Mira, dicen que el 39 % de los españoles no abrió un libro en 2015, pero resulta que el 92 % de la población se considera lectora y que el 42 % entra en lo que denomina 'lectores frecuentes' que son quienes leen al menos una vez a la semana, –¡una vez a la semana!, ¿qué clase de información es ésta?, ¡por favor!–, pero este dato es de 2012, mientras que el dato sobre el cierre de 700 librerías afecta a 2013 y el del cierre del 25 % de los puntos de venta de prensa abarca los diez últimos años, incluido 2016. Y hay más. Los mayores lectores son mujeres, universitarios y habitantes de ciudades de más de un millón de habitantes; y en cuanto a bibliotecas, las escolares van de cul..., perdón, y las públicas han perdido ocho millones de préstamos entre 2010 y 2014 y han visto reducido el gasto de 1,50 euros por habitante a 0,56 entre 2009 y 2014...". Le pido que pare, por dios, que no me entero con tanta cifra y tanta fecha, pero ella suelta una carcajada estruendosa y remata: "sí, hombre, ordenadito te lo voy a contar, para ahorrarte la desazón que yo he sentido. De eso nada". Y ha rematado con otra de las suyas: "la única estadística en la que creo es la de la escuela de Les Luthiers cuando afirman que de cada diez perdonas que ven la tele, cinco... son la mitad". ¡Ay!, Feli.



miércoles, 4 de enero de 2017

La infancia de Nothomb


El sabotaje amoroso
Amélie Nothomb
Edición: Anagrama, 2016
Traducción de Sergi Pàmies


La vida propia como materia literaria. Cualquier asunto como materia literaria.
Amélie Nothomb recrea en esta novela parte de los tres años (de los cinco a los ocho) que vivió en Pekin, en el barrio de San Li Tun, donde se ubicaba el gueto de los diplomáticos. La época es a principios de los 70. Los dos pilares sobre los que se sustenta la obra: la guerra y el amor, ambos unidos por el pegamento de la infancia.
Los niños del gueto reproducen el mundo de los adultos a su manera. Se organizan en dos bandos y se declaran la guerra, una guerra que consiste en peleas, secuestros y torturas al margen de los adultos. La justificación es tan simple como tremenda: necesitan enemigos para sobrellevar una vida rodeada de fealdad y aislamiento, la fealdad de China y el aislamiento de las familias de diplomáticos.
En ese contexto aparece Elena, una niña italiana que deslumbra y enamora a la protagonista, la pequeña Amélie. Elena encarna muchos de los estándares amorosos que descubrimos en grandes obras literarias (la altivez, el desdén, la crueldad, el juego...), que son sufridos por la narradora y reflexionados muchos años después.
Los temas de la guerra y el amor son llevados al terreno de la infancia, contrastando la poca edad de los actores con la complejidad de los asuntos en cuestión. El lenguaje bélico de la narradora invade toda la novela (y contamina los dos temas principales) y junto a la profundidad de las reflexiones, en contraste con la edad de los protagonistas, causa una extrañeza que atrapa al lector (al menos a este lector). Por ejemplo, las estrategias militares, las técnicas de interrogatorio o el plan para ganarse el amor de Elena, no tienen desperdicio.
Una última apreciación. Durante la lectura de esta novela se tiene la duda constante de no saber dónde acaba la percepción de la niña de siete años que vive lo narrado y dónde empieza la reflexión adulta que nos lo cuenta después. O quizá, más que duda sea confusión de dos puntos de vista, el adulto analítico y el infantil precoz; y fruto de esa confusión percibimos, o bien algo de inverosimilitud en la historia, o bien que la infancia y la edad adulta conforman indisolubles la persona que somos.    



domingo, 1 de enero de 2017

viernes, 30 de diciembre de 2016

viernes, 23 de diciembre de 2016

Queridas RR.MM.


Queridas Reinas Magas: ésta es una carta política y os la escribo a vosotras porque en vuestros respectivos ya dejé de creer hace tiempo y necesito de la ayuda de la magia, o la fantasía, o como quiera que llamemos a ese subgénero pseudorreligioso ocupado de los deseos y los agujeros que queremos tapar. Este 2016 ha sido bastante extraño en Parla, ciudad desde la que os escribo, y quiero pediros que os aparezcáis en sueños al alcalde y le recordéis dos cosas. Una es que gobernar en minoría implica tener que negociar con la oposición, y si eso no se hace o se hace sin los frutos deseados, no es de recibo amenazar con dimitir, hombre, mujer, por favor. Otra es que lo aprobado en un Pleno hay que cumplirlo y que no puede, no es de ley, dar, pongamos por caso, a la Fundación Manantial el antiguo parque de bomberos cuando se ha aprobado convertirlo en un centro cultural y de ocio juvenil; es muy poco democrático y le quita al Pleno municipal el escaso valor democrático y representativo de la voluntad popular que le queda. 
También me gustaría despertarme el Día de Reyes..., perdón, el Día de Reinas, y encontrarme con dos regalos. Uno, alguna de las mociones presentadas por docenas al Pleno municipal cumplida, una o dos nada más, Majestades, como la del Plan integral de defensa de derechos de la ciudadanía; sí, esa moción aprobada por unanimidad que pretende combatir la pobreza y la exclusión en nuestro municipio, recordad. Y otro, encontrarme con un alcalde responsable y consecuente de verdad, no de boquilla, no uno que en el discurso de toma de posesión justifica la liberación de los 27 concejales electos con el argumento de que quiere que trabajen en cuerpo y alma por Parla y los parleños y ahora decide compatibilizar su alcaldía con su puesto de funcionario. O sea, Reinas Magas, que está planeando desvincularse poco a poco de nuestra ciudad, o el sueldo se le queda corto. Hay más, pero no tengo espacio, así que, en función de vuestra generosidad, hablamos en enero.




martes, 20 de diciembre de 2016

El Oeste de Johnson


Sueños de trenes
Denis Johnson
Edición: Literatura Random House, 2015
Traducción: Javier Calvo



A principios del siglo XX, el Oeste americano está en pleno proceso de transformación. El ferrocarril irrumpe en el paisaje de forma impactante y a su alrededor se agitan personas, bosques y poblados que, directa o indirectamente, lo acompañan en su avance y su influenia. Robert Grainier es uno de esos hombres. Es un tipo normal y corriente, trabajador, apocado, con todas las papeletas en su bolsillo para no pasar a la historia por nada relevante, ni siquiera para tener una vida interesante más allá del contexto en que le ha tocado vivir. Ya desde el principio entrevemos el tipo de persona que es cuando el narrador nos revela que "le pasaba a menudo que su mujer pensaba más deprisa que él". Y a mí, como lector, se de disparan las alarmas: "esto me va a gustar". Y página a página voy conociendo mejor a Robert Grainier y, efectivamente, lo incorporo a mi galería de personajes relevantes en mi memoria lectora.
Está casado con Gladys, de salud delicada, y es padre de una niña, Kate, de apenas cuatro meses de vida. En seguida, la tragedia invade su vida y la de la comunidad donde viven. Un incendio devasta el valle. Ni bosques, ni río, ni ferrocarril se libra del poder nefasto del fuego. Grainier se queda solo, pero sigue adelante, rabajador incansable, y pasa de jornalero en el tren a leñador y a transportista. Con un par caballos y un carro lleva y trae mercancías y pasajeros. Reorganiza su vida, reconstruye la cabaña en el mismo lugar donde estuvo la primera, calcinada, y va cumpliendo años de forma tan modesta y simple como su persona.
Me ha deslumbrado esta novela corta. Me ha entusiasmado el estilo preciso, visual y aparentemente sencillo del autor (sin tener nada que ver, me ha recordado al Jesús Carrasco de Intemperie). Me ha impresionado la relación que se establece entre civilización en plena explosión y naturaleza inprevisible e incontrolable. Me ha emocionado el papel del hombre (del ser humano en general y del protagonista en particular), en medio, mostrando también una doble vertiente, la social, con la implicación en la materialización del desarrollo y la convivencia, y la personal, en la que debe enfrentarse a sí mismo y buscar su ubicación en ese espacio natural que le trasciende y supera. Y me ha dejado completamente rendido la manera elegida para rematar a historia.

Una joya que os recomiendo, descubierta gracias a Luis Rodríguez, quien me la recomendó a su vez a raíz de la reseña que hice de su también gran novela corta Novienvre (y que podéis leer pinchando aquí).



jueves, 1 de diciembre de 2016

Con voluntad


Leí muchos libros, descifré lo que guardaban y se afirmaron en mi corazón los escritos de los filósofos, pues aprendí las palabras de los sabios y conocí sus debates, y comparé todo ello con lo que yo iba conociendo, y supe que estaban de acuerdo en muchas cosas: en la ordenación del tiempo en años, meses y días; en la naturaleza de los cuerpos; en lo referente a las enfermedades y en lo que toca a las medicinas apropiadas para la salud. Y si lo escribían, me esforzaba por conocerlo, de modo que comencé a estudiar sus libros y fui entendiendo su contenido: las condiciones físicas, los asuntos de las dolencias y las formas de medicar. Y aprendí tanto sobre ello que empecé a tratar enfermos. Y ya convertido en médico, me pregunté cuál de las cuatro finalidades debía buscar en la vida: si disfrutar de placeres, o ser famoso, o adquirir riquezas, o salvar mi alma. Pues, con voluntad, se puede conseguir cualquiera de las cuatro.


[Calila y Dimna (Págunas de Espuma, 2016). Edición de José María Merino]





martes, 29 de noviembre de 2016

Peonza 118



La revista Peonza, en su número 118, se ocupa del apasionante momento que estamos atravesando entre las dos orillas de la lectura -y sus derivados-: la lectura en soporte impreso y la lectura en formato digital.

Empieza con un artículo de Daniel Escandell, quien reflexiona sobre lo transmedia, las comunidades de fans y las conclusiones a que llega a partir de una entrevista hecha a un grupo de jóvenes que escriben en la red. 
Contiene una entrevista al sociólogo César Rendueles alrededor de internet, el uso de la tecnología digital, los cambios en el modo de leer, la relación de la tecnología con la enseñanza y sus profesionales...
También hay una entrevista con el ilustrador Fernando Vicente, cuyas imágenes recorren este número de la revista, y, cómo no, el lógico espacio reservado al centenario de Roald Dahl.
Destaco, como siempre, un fragmento que me ha gustado especialmente. Es parte de la conclusión del artículo de Daniel Escandel:
Estos adolescentes no son ajenos a las aplicaciones, a los videolibros ni a ninguna de las tendencias del mercado literario actual ni de cómo se desdibuja la frontera con otras formas de entretenimiento. Parece que quieren delimitar qué hacer en cada momento: si quieren leer, prefieren leer en formato tradicional;  si quieren jugar con un videojuego, quieren que este responda a los cánones de su propia industria
Hay más cosas sobre papel, pantallas, lectura, libros..., pero mejor os acercáis a la revista y os engañáis por vuestros ojos y vuestras hojas. 










domingo, 27 de noviembre de 2016

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Calle Toledo 15


Durante los dos últimos meses hemos vivido en Parla, y seguimos viviendo, la dramática situación de unas mil personas que sobreviven sin electricidad en un edificio conflictivo, aberrante desde antes incluso de ser levantado, desde que un terreno dotacional fue convertido en habitacional, desde que viviendas temporales se convirtieron en viviendas sociales, desde que la titularidad privada pasó a titularidad ni-contigo-ni-sin-ti-tienen-mis-males-remedio... El corte de electricidad ha sido el detonante de un conflicto social explícito, pero el problema es mucho más profundo y complicado, porque afecta a personas y a situaciones de diversa naturaleza. Hay personas que se sienten estafadas y tuvieron que abandonar unas viviendas compradas con todas las de la ley, la misma ley que se incumplió en ese aberrante edificio desde el principio; hay personas que a pesar de ocupar irregularmente unas viviendas que necesitaban -y necesitan-, han tratado -y siguen tratando- de regularizar su situación; hay personas que se han aprovechado de personas y personas que no tienen intención de regularizar nada... Hay responsabilidades políticas y administrativas prolongadas en el tiempo, que afectan a la calidad y la titularidad del edificio, a la normalización de sus ocupantes, al pago de alquileres y gastos, que habrá que depurar. Y hay un sesgo cultural, racial, geográfico, religioso, en el tratamiento del asunto, que lo contamina más todavía... Sin embargo, tanta complejidad me sugiere una triple evidencia de una sencillez pasmosa: mi bienestar está indisolublemente unido al bienestar de mi vecino; mis impuestos deben servir, entre otras cosas, para que todas las personas de mi entorno tengan cubiertas sus necesidades básicas y algunas más; y la pobreza no es delincuencia, sino inadmisible, la vergüenza inadmisible de una sociedad que se llama desarrollada. Y en eso no debería haber enfrentamiento.



lunes, 21 de noviembre de 2016

Los refugiados de Claudel


La nieta del señor Linh
Philippe Claudel
Edición: Salamandra, 2006
Traducción de José Antonio Soriano



Un anciano en la popa de un barco. En los brazos sostiene una maleta ligera y a una criatura, todavía más ligera. El anciano se llama Linh. Es el único que lo sabe, porque el resto de las personas que lo sabían están muertas.

En el primer párrafo de esta novela corta apreciamos ya gran parte de sus componentes. Es una historia de refugiados, de guerra, de muerte y de soledad. Está contada con frases cortas, en tiempo presente, por un narrador en tercera persona con un grado contenido de omnisciencia centrada en el protagonista, algo que al final tiene su explicación y su justificación narrativa.
El señor Linh llega a otro país, donde es alojado temporalmente en un centro de refugiados. Está solo, no conoce a nadie, ni habla el idioma, e incluso los demás refugiados lo tratan fríamente y con cierto desdén. Toda su atención se concentra en el cuidado de la criatura que tiene a su cargo, su nieta Sang Diu. Gracias a los paseos que da por los alrededores, conoce al señor Bark, un hombre robusto y afable, con quien entabla una hermosa relación de amistad. A pesar de no entenderse con palabras, se compenetran, se reconfortan y se convierten, mutuamente, en una presencia indispensable que enriquece sus solitarias vidas. Pero al señor Linh lo trasladan un día y esa segunda migración, esa repetición del aislamiento y la incomprensión se le hace insoportable, por lo que decide escapar.
La historia que nos ofrece Claudel es dura, terrible, y su manera de desarrollarla, con ternura y concentrada en el señor Linh y algunos retazos significativos de su vida, no le quita peso, a contrario, comprobamos que las historias más terribles lo son sobre todo por las personas a quienes afectan, lo son cuando "descienden" al nivel de lo humano. Y en este caso, además, el autor juega con una sorpresa final que nos deja deslumbrados y da sentido a detalles y pequeñas extrañezas que han ido salpicando la narración desde el principio.

De Philippe Claudel me sorprendió y gustó mucho Almas grises, y ahora me ha vuelto a sorprender y a gustar con esta historia. Ambas novelas comparten un estilo lleno de sensibilidad, amante de la economía de personajes y recursos, capaz de crear ambientes y personalidades con unas pocas pinceladas, de lograr emocionar sin caer en el regodeo y la evidencia de lo explícito.
Y me gusta sobre todo haber llegado a esta novela a través de mi hija, a quien se la recomendó un compañero de facultad. 



miércoles, 16 de noviembre de 2016

lunes, 14 de noviembre de 2016

Libros que me gustan


La princesa del sol
David Grossman
Ilustraciones de Michal Rovner
Traducción de Rosa Méndez
Edición: Sexto Piso, 2016


A Lucía le sorprende saber que su madre será la reina del sol mañana, pero sus dudas se disipan cuando sabe que ella será la princesa. Madrugan y, aún de noche, van a despertar al sol, esa es su misión secreta. Lo invocan, cantan y danzan, hasta que el sol nace ese día e ilumina la vida de las personas. Y por la noche, rubricando su poderosa misión, madre e hija lo acompañan por el otro lado en su reatirada tras el mar.
Una historia poética, tierna, emocionante, optimista. La complicidad de la madre y la hija, el juego, la magia, en un álbum muy cuidado, con las ilustraciones a lápiz de colores, minimalistas, diminutas, de aire infantil, que transmiten una expresividad inversamente proporcional.
De una sensibilidad admirable, este álbum me ha causado una emoción imprevista. Me ha recordado lo hermoso que es inventar los mayores "disparates" para compartirlos con los hijos, la satisfacción que como padre he conseguido alguna vez, cuando, jugando con mis hijos, se ha fomado esa burbuja de fantasía, completamente real, mágica, absoluta, dentro de la cual hemos vivido intensamente, aislados de las tristes limitaciones de la realidad.
Un álbum para leer con los pequeños, pero también para practicar de vez en cuando.

  



viernes, 11 de noviembre de 2016

martes, 8 de noviembre de 2016

Libros que me gustan


 ABC
Xavier Deneux
Edición: Combel, 2016



Puro diseño. Este abecedario nos presenta a doble página una letra o un grupo letras asociadas a una palabra en inglés, con la correspondencia en castellano, e integradas en una ilustración de referencia.
Las letras tienen volumen y las ilustraciones tienen huecos en los que las letras se incluyen cuando cerramos el libro.
Puro diseño, limpio, claro, de dibujos y fondos planos en contraste con el volumen mencionado antes.
Es un álbum muy atractivo, ideal para acercar a los prelectores a las letras -a las leras mayúsculas-, pero no menos adecuado para acercar a los ya lectores, tengan la edad que tengan, al gozo de una propuesta estética original y muy bien realizada.








miércoles, 26 de octubre de 2016